Editorial Julio 2025
Julio en el calendario judío: un llamado al alma desde el ayuno y la Torá
Por César Echezuría
En el calendario
hebreo, julio no es un mes de festividades alegres, pero sí contiene momentos
de profunda enseñanza espiritual y conexión con Adonai. El 17 de Tamuz,
día de ayuno, y el parashá Jukat, leída en las sinagogas el primer
sábado del mes, nos invitan a reflexionar sobre el pecado, el liderazgo, la
esperanza y la necesidad de purificación. Para los cristianos que amamos a
Israel, estos pasajes abren puertas para entender el corazón del pueblo
judío y sus raíces, compartidas con nuestra fe.
El 17 de Tamuz: un día de ruptura… y de búsqueda
El 17 de Tamuz (este
año, el 23 de julio de 2025) marca el inicio de un período de luto espiritual
conocido como “Las Tres Semanas”, que culmina con Tisha B’Av (que este
año será ya en agosto). Este día se observa como un ayuno menor y
conmemoración de una serie de tragedias históricas:
- La ruptura de las murallas de Jerusalén por los babilonios y luego por los romanos.
- El momento en que Moisés rompió las primeras tablas de la Ley, al ver al pueblo adorando al becerro de oro.
- La suspensión de los sacrificios diarios en el Templo, durante el asedio romano.
- La quema de un rollo de la Torá por enemigos del pueblo judío.
- El arrepentimiento es una disciplina colectiva y continua.
- El misterio de la redención tiene raíces hebreas profundas.
- La obediencia total importa tanto como la fe.
Este día simboliza no
solo la caída de muros físicos, sino también la fragilidad de los muros
espirituales que nos separan del pecado, la idolatría y la indiferencia. Es
un llamado al arrepentimiento colectivo y personal.
Parashá Jukat: el misterio de la purificación y la roca que dio agua
El sábado 4 de julio
de 2025, se lee en las sinagogas el parashá Jukat (Números 19:1–22:1),
una sección particularmente rica en contenido simbólico:
1.
La vaca roja (pará adumá): Un ritual de purificación que, misteriosamente, purifica a los impuros,
pero contamina al puro que realiza el proceso. Para muchos sabios, esta
ordenanza representa el misterio de la redención: sólo a través del
sacrificio puede haber limpieza. En la tradición mesiánica, este símbolo se
asocia con la muerte redentora de Yeshúa, quien “se hizo pecado por nosotros”
(2 Corintios 5:21).
2.
La muerte de Miriam y el fin del manantial: Tras la muerte de la profetisa Miriam, el agua
milagrosa que acompañaba al pueblo se secó. Moisés, en su desesperación, golpeó
la roca en lugar de hablarle, como Adonai le había ordenado. A causa de
eso, no le permitió entrar a la Tierra Prometida. Esta escena nos habla de la
necesidad de obedecer con precisión y humildad, aún cuando los desafíos
sean grandes.
3.
La serpiente de bronce: Cuando el pueblo se rebela y es castigado con serpientes venenosas, Adonai
le pide a Moisés levantar una serpiente de bronce. Quienes la miraban con fe
eran sanados. Este símbolo es retomado en Juan 3:14-15, como una prefiguración
del Mesías crucificado.
Aplicaciones para nuestro tiempo
Tanto el 17 de Tamuz,
como el parashá Jukat, nos colocan frente a una doble realidad: el
quebrantamiento y la redención. El pueblo de Israel no niega el dolor de su
historia, pero tampoco se queda allí. Ayuna, recuerda, y sigue caminando con
fe. En Jukat vemos que, incluso en el desierto, Dios no abandona a su
pueblo, aunque sí corrije a sus líderes.
Para los cristianos
amigos de Israel, estos momentos del calendario son preciosos, porque nos
enseñan que:
Y, sobre todo, nos
recuerdan que la Palabra revelada por Adonai sigue viva, guiando a su
pueblo y preparando los corazones para una restauración completa.
Conclusión
Julio es, en el
calendario judío, un mes de aprendizaje desde el lamento y la obediencia.
No se alza la copa del vino ni se baila en las plazas, pero sí se escucha el
susurro de la historia y la voz del Espíritu.
Como cristianos, nos
unimos al pueblo del pacto en su reflexión, esperando con ellos la redención prometida.
