Rosh Hashaná 5787
Rosh Hashaná 5787
שָׁנָה טוֹבָה וּמְתוּקָה — ¡Shaná Tová Umetuká!
Rosh
Hashaná, ראש השנה, significa
literalmente “cabeza del año”. Es el comienzo del año según la tradición judía
y abre los Yamim Noraim, los Días de Temor o Días de Awe, que conducen hacia
Yom Kipur. También es un tiempo de profunda alegría, pero a la vez de examen
espiritual: mirar el año que termina, reconocer nuestras decisiones y
disponernos a comenzar nuevamente delante del Creador.
La
tradición relaciona Rosh Hashaná con la creación de la humanidad. Por eso este
día nos invita a recordar de dónde venimos, quién nos dio la vida y para qué
hemos sido llamados. No se trata solamente de cambiar una fecha en el
calendario, sino de permitir que nuestro corazón sea renovado. El nuevo año
puede convertirse en una oportunidad para ordenar nuestras prioridades, reparar
relaciones, abandonar caminos equivocados y volver a aquello que es verdadero.
El
sonido del shofar ocupa un lugar central en esta celebración. Su voz puede
entenderse como una llamada a despertar. El shofar nos confronta con una
pregunta sencilla pero profunda: ¿dónde está mi corazón delante de Adonai? La
tradición lo relaciona con el despertar de la conciencia, la humildad, el
juicio y el regreso a Elohim. En este sentido, su sonido no solamente anuncia
una festividad; nos llama a detenernos, examinarnos y hacer teshuvá, es decir,
volver.
La
Escritura declara: “Examinemos nuestros caminos, y busquemos, y volvamos a Adonai”
(Lamentaciones 3:40). Esta palabra expresa una de las grandes enseñanzas de
estos días: siempre existe un camino de retorno. Teshuvá no es únicamente
sentir tristeza por los errores del pasado; implica reconocer, corregir y
caminar en una nueva dirección. Rosh Hashaná nos recuerda que un nuevo comienzo
requiere también un corazón dispuesto a escuchar.
Durante
estos días también recordamos el gobierno soberano de Adonai. Una de las
grandes temáticas litúrgicas de Rosh Hashaná es Maljuyot, el reconocimiento de
Su reinado. Antes de pensar en nuestras propias necesidades, levantamos
nuestros ojos y reconocemos que nuestra vida está delante del Rey. El shofar,
como sonido de proclamación y coronación, nos recuerda que Adonai sigue siendo
Rey y que nuestra esperanza no depende de las circunstancias, sino de Su
fidelidad.
La
esperanza también está presente en los símbolos de la mesa festiva. La manzana
con miel expresa el deseo de un año dulce y bueno; otros alimentos
tradicionales evocan abundancia, bendición y esperanza. Más allá del símbolo,
podemos recibir este nuevo año con una oración: que nuestras palabras sean más
dulces, que nuestras familias sean fortalecidas, que nuestras comunidades
caminen en unidad y que nuestras acciones reflejen justicia, misericordia y
verdad.
Rosh
Hashaná también nos conduce hacia los Diez Días de Teshuvá que culminan en Yom
Kipur. Por eso 5787 puede ser una oportunidad para comenzar con intención:
reconciliarnos donde sea necesario, perdonar, pedir perdón, ordenar nuestras
responsabilidades y volver a la Palabra. Como enseña el Salmo 139:23-24:
“Examíname, oh Elohim, y conoce mi corazón… y guíame en el camino eterno”.
Que
en este Rosh Hashaná 5787 el sonido del shofar despierte nuestra fe, renueve
nuestra esperanza y nos lleve a una relación más profunda con Adonai. Que
Jerusalén tenga paz, que Israel sea guardado, que nuestras familias sean
fortalecidas y que podamos caminar este nuevo año con sabiduría, obediencia y
propósito.
Que
5787 sea un año de teshuvá, restauración, crecimiento y bendición. Que aquello
que necesita ser corregido encuentre dirección; que aquello que está quebrado
encuentre restauración; y que aquello que Adonai ha puesto en nuestras manos
produzca fruto. Entremos en este nuevo año con humildad, pero también con
esperanza, porque cada nuevo comienzo nos recuerda que la historia todavía está
en las manos del Rey.
que la teshuvá nos haga volver y que la presencia de Adonai nos acompañe durante todo 5787.”