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Hacer Aliá. Cuando el pueblo judío vuelve a casa
Miles de judíos que viven fuera de Israel están considerando comenzar una nueva vida en la tierra de sus antepasados. Algunos buscan seguridad; otros, oportunidades para estudiar, trabajar o formar una familia. Pero detrás de cada aliá existe también una historia mucho más antigua: durante casi dos mil años, el regreso a Sion permaneció en la memoria y en las oraciones del pueblo judío.
Por César Echezurí
Mucho
más que emigrar
La palabra hebrea aliá significa literalmente “ascenso” o “subida”. Se utiliza para
referirse a la inmigración de los judíos a la tierra de Israel. Pero para el
judaísmo no se trata simplemente de cambiar un país por otro.
Durante siglos de dispersión, generaciones de
judíos conservaron el anhelo de regresar a Sion. Jerusalén permaneció presente
en las oraciones, las celebraciones y la vida cotidiana, incluso cuando ese
regreso parecía imposible.
Hace ya 78 años, la creación del Estado de Israel,
en 1948, transformó aquel antiguo anhelo en una posibilidad concreta.
Una
nueva corriente de inmigración
Israel se está preparando ahora para recibir una
nueva ola de inmigrantes. La directora general del Ministerio de Aliá e
Integración, Dganit Sankar-Langa, estima que entre 18.000 y 20.000 personas harán aliá durante 2026. El interés
está aumentando especialmente entre comunidades judías de Francia, Gran Bretaña,
Sudáfrica y Australia.
El fenómeno tiene varias explicaciones. El
crecimiento del antisemitismo y la preocupación por la seguridad de las
comunidades judías influyen en muchas familias. Pero no son las únicas razones.
Israel está intentando ofrecer oportunidades
concretas de estudio, empleo e integración. Existen programas dirigidos a
estudiantes, científicos, médicos, profesores y profesionales que pueden
aportar conocimientos necesarios para el desarrollo del país.
La idea es sencilla: que quien piense en hacer aliá
no encuentre solamente una puerta abierta, sino también posibilidades reales
para construir una nueva vida.
También
existen dificultades
Israel no es presentado como un destino sin
problemas. El elevado costo de vida y la situación de seguridad siguen siendo
dos obstáculos importantes. Al mismo tiempo, muchos israelíes viven actualmente
fuera del país y no todos los que quieren pueden hacerlo. Eso hace que el
fenómeno sea más complejo de lo que parece.
Sin embargo, el mensaje del Estado permanece:
cualquier judío que desee establecerse en Israel debe saber que existe un hogar
al que puede llegar y un sistema que pretende acompañarlo en su integración.
Una
historia que parece repetirse
Para quienes leen la historia de Israel desde una
perspectiva bíblica, resulta difícil contemplar este fenómeno sin recordar las
numerosas referencias al regreso del pueblo judío a su tierra después de la
dispersión.
Eso no significa que cada movimiento migratorio
pueda interpretarse de manera simple como el cumplimiento directo de una
profecía concreta. La historia, la política y las decisiones personales son
siempre más complejas.
Pero sí existe una continuidad extraordinaria:
después de siglos viviendo en prácticamente todos los rincones del mundo, los judíos
continúan regresando a la tierra que ocupó un lugar central en la memoria de
sus antepasados.
Reflexión
final
Cada persona que hace aliá tiene sus propias
razones. Algunos llegan por fe, otros por seguridad, por trabajo, por educación
o, simplemente, porque desean que sus hijos crezcan en una sociedad judía.
Pero todas esas historias individuales terminan
formando parte de una historia mucho mayor. Quizá por eso la palabra utilizada
no significa simplemente emigrar, sino subir.
Porque para el pueblo judío regresar a Israel nunca
ha sido únicamente cambiar de lugar. Ha significado, durante generaciones,
volver a casa.