Editorial 30 de agosto
Las grandes fiestas de Tishrei, un tiempo
para comenzar de nuevo.
Septiembre reúne este año algunas de las fechas más
importantes del calendario judío. Desde Rosh Hashaná hasta Sucot, son días
dedicados a revisar nuestra vida, pedir perdón, reconciliarnos, agradecer y
renovar la esperanza. Más que una sucesión de celebraciones, tenemos en
septiembre un verdadero camino espiritual.
El shofar, la miel, las manzanas y la granada acompañan las
celebraciones de Tishrei, un tiempo especialmente significativo del calendario
judío que invita al arrepentimiento, el perdón, la gratitud y la esperanza de
comenzar un nuevo año.
Al atardecer del 11 de septiembre comenzará Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, que abrirá el año hebreo 5787.
Pero Rosh Hashaná es mucho más que cambiar una
fecha en el calendario. Es un momento para detenernos y preguntarnos cómo hemos
vivido, qué hemos hecho bien, qué debemos corregir y qué queremos hacer
diferente en el año que comienza.
Uno de sus símbolos más conocidos es el shofar, cuyo sonido funciona como un llamado a despertar espiritualmente. También es tradicional compartir manzana con miel, expresando el deseo de que el nuevo año sea dulce y bueno.
Con Rosh Hashaná comienzan además los llamados Diez Días de Arrepentimiento, que
culminarán en Yom Kipur.
El Ayuno de Guedalia: recordar las consecuencias de la división
El 14 de septiembre se observará el Ayuno de Guedalia.
La fecha recuerda el asesinato de Guedalia ben
Ajikam, gobernador judío de Judá después de la destrucción del Primer Templo.
Su muerte terminó por desestabilizar la pequeña comunidad que todavía
permanecía en la tierra de Israel.
Es un acontecimiento menos conocido que otras grandes fechas del calendario, pero transmite una enseñanza muy vigente: las divisiones internas, los odios y la violencia entre hermanos pueden debilitar profundamente a una sociedad.
Yom Kipur: el día del perdón
Al atardecer del 20 de septiembre comenzará Yom Kipur, considerado el día más sagrado del calendario judío.
Durante aproximadamente 25 horas se practica el ayuno y se dedica gran parte del tiempo a la oración, al arrepentimiento y a pedir perdón.
La idea central es sencilla pero profunda: todos
cometemos errores, pero también todos tenemos la posibilidad de reconocerlos y
comenzar nuevamente.
Yom Kipur recuerda, además, que pedir perdón a Adonai no sustituye nuestra responsabilidad hacia los demás. Si hemos ofendido o perjudicado a alguien, debemos procurar reparar ese daño directamente.
Sucot: agradecer aun en medio de la fragilidad
Finalmente, al atardecer del 25 de septiembre comenzará Sucot, la Fiesta de los Tabernáculos.
Durante siete días, muchas familias judías comen, reciben visitantes e incluso pasan parte de su tiempo en una sucá, una construcción temporal que recuerda las viviendas utilizadas por los israelitas durante su travesía por el desierto.
La sucá es frágil por naturaleza. Y precisamente allí está buena parte de su mensaje: nuestras casas, nuestros bienes y nuestras seguridades materiales son importantes, pero no son permanentes.
Sucot es también una fiesta de alegría y
agradecimiento por las bendiciones recibidas.
Relevancia para los cristianos
Estas celebraciones tienen también una gran riqueza para los cristianos.
Rosh Hashaná invita a comenzar de nuevo. Yom Kipur
recuerda el valor del arrepentimiento y del perdón. Sucot habla de confianza,
gratitud y dependencia de Adonai.
Son conceptos profundamente presentes también en la enseñanza bíblica y cristiana.
Reflexión final
Las fiestas de Tishrei parecen llevar al ser humano por un recorrido completo: primero detenerse, después reconocer sus errores, reconciliarse y, finalmente, volver a celebrar la vida con gratitud.
Tal vez esa sea su enseñanza más sencilla y
universal: siempre es posible comenzar
otra vez.