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La alianza
con Estados Unidos es vital... pero Jerusalén no puede delegar su seguridad
Por César Echezuría
Estados Unidos ha sido durante décadas el
principal aliado estratégico de Israel. Sin embargo, la historia demuestra que
ninguna nación puede confiar plenamente su seguridad a terceros. La cooperación
internacional es fundamental, pero la responsabilidad última de proteger al
país siempre recaerá sobre el propio Estado de Israel.
Una alianza estratégica indispensable
La relación entre Israel y Estados Unidos
constituye una de las alianzas más sólidas del escenario internacional. La
cooperación militar, tecnológica, diplomática y de inteligencia ha fortalecido
la capacidad de defensa israelí y ha contribuido decisivamente a preservar el
equilibrio estratégico en Medio Oriente.
Sin embargo, esta estrecha amistad no significa
que Israel pueda delegar las decisiones fundamentales relacionadas con su
propia supervivencia.
La historia del Estado judío demuestra que, en
los momentos decisivos, la responsabilidad de actuar siempre ha recaído sobre
sus propios líderes y sus propias Fuerzas de Defensa.
La seguridad es una responsabilidad propia
Las amenazas que enfrenta Israel evolucionan
constantemente. El programa nuclear iraní, la actividad de organizaciones como
Hezbollah y Hamás y la inestabilidad regional exigen decisiones rápidas que, en
ocasiones, ningún aliado puede asumir en su lugar.
Precisamente por ello, la doctrina israelí ha
privilegiado históricamente la capacidad de defensa independiente. Las alianzas
fortalecen; pero la responsabilidad nacional protege.
Es una lección que trasciende la geopolítica:
la verdadera seguridad comienza cuando un país desarrolla la capacidad de
asumir su propio destino.
Reflexión para los cristianos
La Biblia enseña que la prudencia y la
confianza en Dios no son conceptos opuestos. Israel ha buscado siempre cultivar
alianzas, pero también prepararse responsablemente para enfrentar los desafíos
que puedan surgir.
La fe nunca sustituye la responsabilidad. La
fortalece.
Conclusión
Las alianzas internacionales seguirán siendo
fundamentales para Israel. Sin embargo, la historia recuerda que la
supervivencia de una nación depende, en última instancia, de su propia
determinación para defender aquello que considera irrenunciable.